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domingo, 14 de septiembre de 2008

TERAPIA DE PSICOMOTRICIDAD




Para comprender lo que es la terapia psicomotriz, debemos comenzar por darle un significado a la psicomotricidad. La psicomotricidad puede entenderse como un proceso inherente al ser humano. Definida por las asociaciones españolas de psicomotricistas: “la psicomotricidad integra las interacciones congnitivas, emocionales, simbólicas y sensoriomotrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto psicosocial. La psicomotricidad, así definida, desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad”.

El desarrollo, en los primeros años de vida, tiene como protagonista al cuerpo, el cual funciona como canal de comunicación entre el entorno y el mundo interno del individuo. Es el cuerpo, a través del movimiento, que servirá como base y cimiento para que los procesos complejos del pensamiento, de la afectividad y de la cognición emerjan. La psicomotricidad sintetiza las funciones mentales y corporales, y le da al individuo la posibilidad de relacionarse, explorar, conocer y transformar el mundo que lo rodea.

El concepto de psicomotricidad tiene su origen alrededor del año 1907 con el neurólogo francés E. Dupré quien, tras observar a pacientes con alteraciones mentales, descubre y pone en evidencia la íntima relación que se da entre el psiquismo y el cuerpo. La psicomotricidad nace entonces de la patología y de la necesidad de abordarla desde una perspectiva distinta. Su campo de acción inicial es el terapéutico.

Desde entonces y con la aportación de grandes estudiosos del desarrollo y el comportamiento humano, (Wallon, Piaget, Ajuriaguerra, Winniccott, Gesell entre otros), esta disciplina ha evolucionado y se ha convertido en un enfoque holístico que puede ser aplicado a todas las edades en tres diferentes campos de acción:

El terapéutico
El reeducativo
El educativo


La psicomotricidad como disciplina terapéutica, se encarga del estudio, análisis e intervención de los trastornos del desarrollo a partir de la observación de una serie de contenidos bien definidos, que dan paso, a un proceso escalonado de adquisiciones esenciales para el desarrollo integral del ser humano. Dichos contenidos son:

Las Funciones Tónicas (tono, equilibrio, postura)
El Esquema corporal
La Coordinación Motriz
La Organización Espacio Temporal
La Lateralidad Corporal
Los Procesos Rítmicos
La Expresión Corporal
La Grafomotricidad
El Juego
La Relajación




Los planos de intervención psicomotriz son tres:

El plano sensorio-motor: en este plano se busca investigar acerca del propio cuerpo, descubrir sus posibilidades de acción y vivir el placer del movimiento a través del juego. Utilizando estrategias de intervención adecuadas, se trabaja la integración de los procesos tónico posturales, la estructuración del esquema corporal y la orientación espacial.

El plano perceptivo-motor: en este, la meta se centra en organizar las sensaciones del mundo externo, en patrones de percepción, vinculados a la estructuración de las relaciones espaciales y temporales. En este plano se fomenta el trabajo de la coordinación motriz, la organización espacio-temporal, los procesos rítmicos, la lateralidad y la grafomotricidad.

El plano ideo-motriz: su objetivo es educar la capacidad representativa y simbólica. El trabajo está dirigido a la expresión corporal y al lenguaje.


La Psicomotricidad se encarga de estudiar, analizar y tratar todo lo referente al desarrollo motor normal y sus alteraciones. Generalmente llegan a la consulta del psicomotricista personas remitidas por algún otro profesional, que detecta dificultades de movimiento y adaptación corporal. Es común recibir niños en edad preescolar en los que se observa cierta torpeza al utilizar su cuerpo, o niños con dificultades de aprendizaje. También llegan personas con alteraciones del movimiento por daño neurológico.

Otra área de atención es la emocional, pacientes con alteraciones de la personalidad y la conducta pueden verse beneficiados del trabajo psicomotor.

Dependiendo de la formación inicial que tenga el psicomotricista, este atenderá cualquiera de los casos arriba mencionados. Por ejemplo, es el fisioterapeuta con especialidad en psicomotricidad será el encargado de tratar los trastornos del movimiento; de la misma manera, las dificultades en los procesos de aprendizaje deberán ser trabajadas por un pedagogo especialista en psicomotricidad. Corresponde entonces al psicomotricista con formación de psicólogo, encargarse de los pacientes que sufren trastornos de origen emocional o psiquiátrico.

El psciomotricista se ha de convertir en el compañero simbólico que brinde al paciente seguridad, respeto y tolerancia. Deberá establecerse entre la persona y el terapeuta, un vínculo relacional de empatía tónica, esto quiere decir: un diálogo constante entre la actitud corporal del psicomotricista y el paciente. El paciente, especialmente el niño, deberá encontrar en la sala de psicomotricidad, un espacio de expresión, creación y propuesta, donde pueda experimentar con su cuerpo una gama de posibilidades de acción, que estimulen el desarrollo físico, mental y emocional de manera integral.

martes, 9 de septiembre de 2008

ENFOQUE BOBATH



El enfoque BOBATH fue desarrollado, entre los años 1940 a 1950, para el manejo de niños con Parálisis Cerebral Infantil y del adulto hemipléjico, por el Dr. Karel y su esposa Bertha Bobath. Este método de tratamiento, continúa siendo uno de los más utilizados en el manejo de pacientes con alteraciones neuromotoras.

Su visión rehabilitadora, se basa en el conocimiento del desarrollo neurológico. De aquí que también se le conozca como terapia de neurodesarrollo.



El método se basa en el estudio de los componentes normales y anormales del movimiento. La Sra. Bobath, observó y analizó cuidadosamente el movimiento de personas sanas, y lo comparó con el de de niños y adultos con daño neurológico. De esta manera fue capaz establecer una serie de principios terapéuticos encaminados a facilitar los componentes normales del movimiento, al mismo tiempo que se inhiben los anormales.

En la actualidad, los fundamentos del método han variado en relación a las nuevas teorías neurocientíficas, sin embargo, el manejo mantiene su esencia.

El terapeuta guía, con sus manos, las respuestas motoras del paciente. Constantemente favorece posturas adecuadas, que por un lado promueven un movimiento de calidad, pero que a la vez impiden que se desaten respuestas reflejas desorganizadas que puedan interferir con la funcionalidad del paciente. Conforme el paciente gana control sobre su cuerpo, el terapeuta lo asiste y dirige cada vez menos.

La reprogramación del movimiento siempre se basa en la realización de una tarea funcional específica. Lo anterior quiere decir que el trabajo del paciente estará encaminado a la realización de una actividad de la vida diaria, como puede ser: vestirse, bañarse, comer, caminar con la finalidad de trasladarse de un lado al otro, peinarse etc…

La terapia de neurodesarrollo no utiliza ejercicios repetitivos, siempre patrones de movimientos encaminados a realizar una función.

Para recibir este tipo de tratamiento, el paciente deberá asegurarse de que el terapeuta este entrenado y certificado en este manejo.

Por ahora dejo esta información y queda abierta la posibilidad de ahondar más en ella de ser necesario.